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sábado, 7 de diciembre de 2013

De un lugar a otro

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Las canciones hacen aparecer lugares soñados donde no los hay, prosa en palabras insignificantes,  nubes en cielos despejados, cielos despejados en la niebla, ahí donde el lugar es nostálgico. Por eso no creas en las palabras de un poeta, ni de los canta autores. No creas en las palabras de un sapo enamorado y de una cenicienta un domingo por la tarde.

Mejor creer que somos como Humpty Dumpty, más vale crecer decepcionado y conocer un día la gracia, que vivir congraciado y perderle de noche a la mañana.

Si te emocionas; quítate la ropa, la desnudez siempre será la excepción, me refiero a que a solas lo seductor seguirá siendo seductor aunque nadie te miré ni quiera besarte la piel.

Si el viernes trece llega en diciembre, descuida, morirás en el mes doce y eso ya es ganancia, si no te mueres no os preocupéis aún te queda el veinticuatro y el treinta y uno de diciembre.

Colecciona sueños, procura romper uno por día, eso hará que cada día sea especial y diferente. Nostálgico, sí, pero diferente.

Cuando vayas de un lugar a otro, detente y piensa. Es mejor detenerse que seguir sin voltear la vista.

Si estás triste, pero triste hasta el coño, dite -¿are you ok?- Y respóndete  -Am, OK- las veces que sean necesarias. No cambiará nada, pero tal vez por ser inglés, tengas una sensación de tranquilidad y engaño al menos por unos instantes.

Cuando el amor no funcione y el lugar a otro desaparezca, haz que las películas te teletransporten y “el lugar a otro” volverá a hacer acto de presencia, regálate maripositas en la panza si un amor no lo hace.

El aire

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El aire tiene ojos

A su merced te quedaste

Quisiste extraviarte

Borrarte del mundo

Correr más que un atleta ¡deseaste!


El aire batió todo

A nada sabe en tu boca

Esa que es cálida tierra

Cueva de bostezos

Maldición de mis días


El aire nos voló la ropa

Que salía por la ventana

Las vecinas le admiraban

Como un dulce show

Que jamás darían a sus hombres

 
Pero el aire fue cruel

Y me llevo consigo

Lejos de ti, de tus días…

De aquel tierno precipicio en el que yo flotaba

Porque lo mío fue presagio y no otra cosa


El aire se enamora;

Soy su presa

Tú, intento de forajido

Él te sabe aunque no te busca…


Te mira y se ríe de nosotros

De vosotros,

Los que no os declaramos amantes

Los que os declaramos perdidos.