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viernes, 31 de enero de 2014

Machacarse

expr:id='"post-body-" + data:post.id' itemprop='articleBody'> Es un arte eso de machacarse, con tanta devoción acribillarse, y es que se hace vicio. El mecanicismo aparece antes de contar hasta tres. Subirse al tren del ocaso sin querer que llegue el atardecer, porque atardecer es como orearse las maldades, dormirse y despertar para ir a casa.
Despertar y volver a machacarse, al primer soplo de frío, con el vaho de los niños del jardín de niños, con sus ojitos pequeños que ha dejado el sueño. Todo se convierte en motivo; machacarse por cualquier cosa. Al verte y no verle venir, al primer hola y al primer adiós. La distancia se vuelve numero y los números un caos con un remedio frugal de desencuentros, invertir tiempo en una necesidad, la inmediatez de tanto uso se cansa, sin lograr sosegarse, atisbar a caricaturizar el entorno es una opción mientras una que otra caricatura opta por el suicidio. Irrisoria es lo que queda en un mundo de caricatura.

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