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lunes, 31 de marzo de 2014

De cuentos y cerezas

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Me sonrojé y entonces supe que era para mí. Me limpiaba las uñas, cuando un dejá vu surgió, y con el aquella voz, una tonada acompañada de un sentimiento; entonces sonreí, no supe hacer más. Mis uñas despintadas también le extrañaban, mis manos rojas, mi piel pálida lo conoció.

Me llego un olor, era dulce, el gato había tirado las cerezas del estante por querer alcanzar la luna. No todos los cuentos saben a cereza, ni todos tratan de príncipes y princesas atrapadas, ni brujas y finales felices. No todos están hechos de fantasía… Abracé al gato y le conté que se hace nudo a los encuentros, nudo a los recuerdos, nudo al tallo de la cereza. Se invierte tiempo, pero nada nos queda de los cuentos, y de las cerezas del ayer sólo tallos secos, tallos con nudo y sin nudo.

Ven cariño, siéntate en mis piernas, te demudare las prisas, te desnudaré los argumentos, te dejaré las cerezas de mi boca a tu boca. Pensaba en él mientras le embarraba almíbar en la sonriente del gato me di tiempo para pensar en tus querencias. Ven y dame cuentos que te entregaré certezas, y cuando no les soportes busca nudos debajo de la mesa, debajo de las faldas, debajo de las ilusiones, átate a ellas hasta que llegue a contarte un nuevo cuento y las certezas vuelvan a ser cerezas.

Es evidente, estoy aquí con mis eventos cotidianos, el gato, y las cerezas... un gato que sueña alcanzar a la luna, y una mujer que se siente como el tallo de una cereza.

domingo, 16 de marzo de 2014

Quédate un poquito más que ayer

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Entonces me dijo ¿qué traigo en las manos si no son nudos de recuerdos y memorias desmemoriadas? ¿Si no son gajos de premuras exprimidas y besos de lagarto? ¿Pasos de pez, amores de serpientes, desazones de gatos, pasiones de caracol? ¿Esto dicta el ocaso o es la soledad anestesiada?
Evidente es que los peces no dan pasos y los amores de serpientes terminan en desacatos, la desazón de gatos siempre trae venganza, y las pasiones de caracol parecen eternas.
No hay relación de mis manos con tus brazos, ni de tus cabellos con mi cuello, no hay similitud en las voces ni en los pasos, pero es muy fácil hacerse creer que sí.
Aun así, mírame las manos, bésame los adioses, mírame las manos y no me sueltes de tus ojos, dame besos de lagarto, sonríe como gato, nada como un pez…

Mira mis nudos, desátame y átame a tus cabellos, acobachate en mi cuerpo, meceré tu memoria y en mis abrazos no habrá mas premura. Quédate este ratito, quédate un poquito más, volvámonos caracoles para parecer eternos. No te marches como los gatos, no te mueras como las pasiones, no muerdas como los perros rabiosos, no me dictes que hacer. Sólo quédate un poquito más que ayer.